De cómo los influencers le dieron la vuelta al marketing ‘tradicional’

Dulceida, Mamawatters o Todd Glaser. Son claros ejemplos de un nuevo fenómeno y una brillante estrategia para llegar de una forma rápida y directa a un público concreto. Nunca fue tan sencillo dirigirnos a un segmento de la población como lo es ahora gracias a la diversificación que existe en redes sociales con el fenómeno de los influencers.

Nosotros mismos nos segmentamos dando like a una página en Facebook, comenzando a seguir una cuenta en Instagram o haciendo fav a un tweet. Y esta es la mejor de las estrategias de segmentación -y la más barata también- para cualquier empresa.

Y para comprender mejor esta realidad, hazte las siguientes preguntas: ¿Cuántas veces te has comprado una prenda de ropa porque te lo han recomendado?; ¿Cuál es la media anual de afeitadoras que pruebas porque la usa algún compañero?; ¿Cuántos gimnasios has probado por aquello de ‘me han dicho que está genial’? Seguimos los consejos de nuestros círculos de amigos, familiares o compañeros del trabajo como si de una prescripción médica se tratara.

Pues el fenómeno de los influencers viene a ser lo mismo: Un boca a boca pero a lo grande, prescriptores que se convierten en ello por el hecho de tener una red social con miles de interacciones diarias y que tienen un gran protagonismo y un enorme poder mediático. Así lo vemos en @dulceida para jóvenes españolas amantes de la moda, @mamawatters para cualquier mamá que quiera cuidar de su familia o @Toddglaser para todo amante del surf. Si los visitas, podrás hacerte una idea de esta segmentación y de cómo las empresas aprovechan estas cuentas para ‘dar a conocer’ sus productos en función de los seguidores.

Por eso, el hecho de que un usuario recoja a followers que comparten la misma edad, los mismos gustos y las mismas inquietudes es el sueño de cualquier responsable de marketing. Podemos saber a quién dirigir nuestra campaña de comunicación solo con ver el listado de seguidores de un personaje con el que nuestra marca se sienta identificada. Es, a grandes rasgos y generalizando, lo que está sucediendo en este sector.

Porque, pese a la corta trayectoria de esta nueva forma de comunicación empresarial, está teniendo un gran impacto entre los profesionales del sector por su sorprendente efectividad.

Por eso las empresas se han lanzado a la búsqueda de influencers. Si sus opiniones son tan bien valoradas por los consumidores hasta el punto de influir en su decisión de compra, la clave reside en convencer a dicho prescriptor online para que recomiende nuestro producto.

Y para hacernos una idea del potencial de este tipo de estrategias solo hay que fijarse en los datos. Según MediaKix, la industria del influencer marketing valdrá 10 mil millones de dólares para 2020 y será Instagram la plataforma que tendrá el liderazgo ya que diariamente es revisada por 400 millones de usuarios.

Pero, ¿es este tipo de marketing una moda que no tardará en pasar o una nueva forma de publicidad que poco a poco está trasladando las inversiones de medios tradicionales a las nuevas plataformas en Internet? Es una pregunta difícil de responder y ni siquiera los expertos en marca se ponen de acuerdo en el veredicto.

A lo que sí resulta fácil responder es a la rentabilidad de ser uno de estos líderes 2.0. Si tienes  122 millones de seguidores en Instagram como Selena Gomez, cobrarás una media de 485.000 euros por post. Si tu lista de followers desciende ligeramente –hablemos de los 104 millones de Cristiano Ronaldo– las cifras por post seguirán siendo rentables gracias a los 352.000 euros que se cobra de media.

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Estamos hablando de los influencers más famosos del mundo y no significa, ni mucho menos, que esta sea la tónica.  Sin embargo, permite hacernos una idea del potencial de estos nuevos altavoces en las redes sociales.

Para cuentas más modestas podemos tomar el estudio de Marvelcrowd, una plataforma de influencers, que asegura que el 32,8% de estas personas no ingresa más de 200 euros de media mensuales, mientras que el 24,6% no recibe ningún ingreso. Por otro lado, el 21% de estas personas recibe entre 200 y 500 euros al mes; el 9,8%, entre 500 y 1.000 euros y también el 9,8%, entre 1.000 y 3.000. Solo el 1,6% de los encuestados destaca que sus ingresos superan los 3.000 euros mensuales.

Volviendo a la pregunta de si esta nueva comunicación empresarial tiene futuro, no podemos responder con precisión a ella, pero lo que sí podemos afirmar es que el presente es firme y jugoso. Es, quizás, el momento de aprovecharlo y dirigir tu estrategia empresarial hacia ese gran océano 2.0.

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