¿Arqueología veraniega o brillante estrategia de posicionamiento?

Muy pocas veces se da la casualidad en el mundo del marketing… Y Nivea no ha sido la excepción

 

Estos días, pasando tanto tiempo en la playa y en la piscina, nos ha dado por pensar… ¿Qué artículos nos han acompañado desde pequeños en las largas jornadas de verano? Los manguitos amarillos, el cubo y la pala, la mítica nevera azul y las chanclas de rayas que calzaba siempre tu tío… No nos olvidamos tampoco de la desgastada sombrilla de Coca-Cola – a caballo entre el rojo de la marca y el rosa de tantas horas de sol sufridas- ni de los vasos de cristal de Nocilla o la pelota de Nivea.

 

¿Te suenan todos estos objetos? Seguro que sí y seguro, también, que tengas la edad que tengas, te sientes identificado con la mayoría de ellos. En este artículo nos vamos a fijar en uno en concreto que se ha convertido en un objeto omnipresente en cualquier playa, piscina y o casa de veraneo sin distinción de edad, sexo o grupo social: la pelota de Nivea.

 

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Vamos a analizar cómo esta pelota azul de plástico ha logrado formar parte de nuestros recuerdos de verano y veremos por qué se trata del ejemplo perfecto de posicionamiento en el mercado veraniego. Una muestra del potencial del marketing mucho antes de que se inventara Internet y cuyo éxito se logró con estrategias como lanzar cientos de pelotas de playa desde una avioneta por las playas de España, ¿Te suena? A continuación, te contamos un poco la historia…

 

Pero antes cabe destacar que el vínculo de Nivea, playa y ocio es una asociación perfecta para la marca ya que los productos de esta marca alemana han estado siempre relacionados con el cuidado de la piel y, especialmente, en la protección frente al sol. Ya en los años veinte del siglo pasado la comunicación iba encaminada en esta dirección.

 

 

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Por ejemplo, tal y como vemos en la imagen, este anuncio de los años treinta nos invita a protegernos con la Crema Nivea después de los meses fríos y desapacibles para dar la bienvenida a ‘mayo florido y hermoso’: “No lo olvides jamás. Antes de tomar los baños de sol frotadle bien con Crema Nivea o Aceite Nivea”, rezaba el claim.

 

De dónde salió la idea de crear una pelota de playa, no está claro, aunque su primera aparición fue en los años treinta. No fue, sin embargo, hasta los años sesenta cuando logró posicionarse como ese ‘imprescindible’ del verano. ¿Cómo? Regalándola con packs de productos o con campañas en medios (El ABC uno de ellos).

 

Pero lo que realmente logró lanzarla al estrellato fueron las ‘caravanas Nivea’ que, durante los sesenta y setena recorrieron las playas españolas regalando balones. Una campaña de guerrilla a la que se suma una más ‘hardcore’ todavía si cabe: La marca llegó a soltar balones de playa desde las avionetas haciendo de este acontecimiento toda una experiencia única.

 

La marca lograba crear un recuerdo único en el público y, además, hacer que esto quedara en su memoria como un vínculo con la familia, los amigos, el ocio, la playa y la protección frente a las largas jornadas bajo el sol. ¿Puede haber algo más satisfactorio para un publicista?

 

Fuente: www.puromarketing.com

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