Ventajas y desventajas del marketing de influencer

Si antiguamente se contrataban actores famosos o deportistas para anunciar coches, marcas de ropa etc…hoy en día lo que está de moda es contratar influencers. Pero ¿qué es un influencer? ¿En qué nos puede ayudar a la hora de publicitar nuestra marca? Pues aquí os vamos a explicar los pros y los contras de contar con uno de ellos en campañas de marketing.

 

Influencer: Dícese de una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto y, por su presencia e influencia en redes sociales, puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca.

 

El sector de la moda es uno de los que más claramente apuesta por la influencia de estos perfiles. Sin embargo, este tipo de marketing es susceptible de éxito abarcando ya muchos otros sectores como videojuegos, agencias de viaje etc…que cuenta con prescriptores con un target definido. Por ejemplo, no puedes contratar a una modelo famosa o a una influencer de moda para anunciar el último videojuego de PlayStation®, ya que no mueve al público que consume este tipo de producto.

 

 

Objetivos del marketing de influencers

Los principales propósitos de este tipo de colaboración pasan por con el público objetivo a través de una fórmula de comunicación cercana en torno a la comunidad de seguidores del influencer. Además, si esta acción es llevada a cabo de manera efectiva, también mejora la imagen de marca.

 

Las ventajas de invertir en este nuevo tipo de marketing digital es que está acompañado de la creatividad, puesto que el influencer puede realizar contenido en su blog, canal de YouTube o en su perfil de Instagram para dar visibilidad a ese producto o servicio. Además, cuenta con la opinión positiva de una persona cuya voz es tan escuchada produce un impacto visible en la proyección de la marca.

 

De hecho, algunas personas han profesionalizado realmente su trabajo en torno a las redes sociales y esta profesionalidad es un valor añadido en términos de talento para la propia marca. Por otro lado, la inteligencia emocional también está presente en este tipo de campañas, ya que la marca ejercita su inteligencia social contando con la colaboración de un influencer que representa al negocio en términos de excelencia.

 

Cabe destacar que esta forma de publicidad no es exclusiva. Es decir, puede ser un complemento de otros tipos de promoción.

 

Pero como bien os comentábamos al principio del artículo, este tipo de campañas y colaboraciones también tienen sus desventajas. En primer lugar, la compra de seguidores en Instagram resta objetividad a la profesionalidad de un perfil cuyos datos no son reales. Es decir, muchas empresas no investigan sobre el flujo de seguidores del influencer, siendo que pueden ser comprados (con lo cual no son reales ya que son cuentas generadas por bots, de otros países etc) con lo cual, invirtiendo en un “falso” influencer, perdemos dinero.

 

A su vez, existen tantos influencers que la verdadera dificultad reside en seleccionar al colaborador perfecto. Existen puntos débiles en torno a este tipo de publicidad. La credibilidad de algunos perfiles está en entredicho cuando los seguidores perciben que las galerías de Instagram se han convertido en una secuencia constante de contenidos patrocinados. La consecuencia de este tipo de situación es que una publicación reciba muchos comentarios negativos por parte de la comunidad de seguidores.

 

 

Varios grandes influencers ya ha comenzado a recibir comentarios negativos en sus fotos de instagram porque sus fans se dan cuenta de que realmente no utilizan ni un 10% de los productos que promocionan, dando a entender que se venden al mejor postor, independiente de que el producto sea bueno o no.

 

La polémica también ha acompañado al sector influencer, a partir del conocimiento de casos en los que algunos de estos perfiles buscan alojamiento gratis en los mejores hoteles, y esto es a cambio de la visibilidad de dicho hotel en sus redes sociales. Respecto a esa situación, hubo un caso muy sonado de un comunicado que hizo el dueño de un hotel quejándose de la actuación de una “influencer. De hecho, consiguió que le vetaran la entrada a su hotel.

 

Ser influencer implica tener la capacidad de recibir con buen agrado los elogios por el trabajo realizado, pero también, tener la capacidad de aprender de las críticas constructivas. Sin embargo, no todas las personas que trabajan en este sector han desarrollado esta visión. Por ejemplo, si se produce una lluvia de comentarios negativos en torno a la publicación de Instagram de un usuario y ese perfil no lo sabe gestionar bien, entonces, existe el riesgo de que esto afecte a la propia marca. En ese caso, es posible que la iniciativa inicial de este plan de publicidad genere un efecto contrario al deseado.

 

Ser influencer se ha convertido en una nueva profesión de presente y de futuro. Entre tantos perfiles que se presentan dispuestos para una colaboración, el verdadero reto para la marca reside en seleccionar a aquella persona que mejor conecta con la propia filosofía de empresa. Con este artículo no pretendemos desprestigiar la imagen del influencer, o lo contrario, hacer creer que es la única publicidad que mueve publico hoy en día. De hecho, lo vemos más como un complemento a la publicidad clásica.

Vía LowPost

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