¿Han muerto los SMS?

A pesar de la infinidad de redes sociales y recursos que tenemos para comunicarnos, no debemos olvidar que los SMS siguen siendo muy prácticos para hacer llegar información relevante a los usuarios de teléfonos móviles, de ahí que muchas compañías sigan diseñando campañas de SMS marketing

¿Recuerdas aquella época en la que los SMS eran el pan de cada día? Una de las formas más eficaces -y adictivas- para estar conectados en todo momento. Desde entonces, el Whatsapp, Telegram, Facebook o Twitter han sustituido y desplazado esta forma que hace quince años era de lo más popular.

Pero el hecho de que hayan quedado relegados a un segundo plano -e incluso un tercero o cuarto- no significa que hayan desaparecido. Y si piensas lo contrario, hazte las siguientes preguntas: ¿Recibes SMS muy a menudo? ¿Qué credibilidad tiene un mensaje de texto para ti? ¿Qué grado de importancia tiene para ti un SMS?

Muchas empresas siguen empleando esta herramienta, los SMS masivos, porque los usuarios solemos tener un concepto bueno de los SMS: trae noticias de importancia y, por tanto, lo abrimos con relativa rapidez. Objetivo cumplido para el emisor, la información ha llegado.

Concluimos por tanto que en la actualidad los SMS siguen siendo muy útiles para hacer llegar un contenido a un usuario, cliente o al público que emplea el teléfono móvil. Por tanto, lo que queda preguntarnos ahora es, ¿cómo lanzar una campaña de SMS marketing de forma efectiva?

  • Llamada a la acción: un mensaje potente y que invite a su lector a hacer algo, desde visitar un enlace, adquirir una promoción o solicitar información.
  • La hora es clave: estudia los hábitos de tu público y sabrás así cuándo es mejor enviar el SMS. Por ejemplo, si tu público son jóvenes universitarios, no conviene hacer el lanzamiento en horas de clase puesto que prestarán menos atención al teléfono.
  • No te excedas en la longitud. Los lectores aborrecen los mensajes largos así que lanza un contenido corto, directo y llamativo. Llegarás más lejos y lograrás captar mejor la atención.
  • No abusar de las abreviaturas. Esto queda muy informal. Es cierto que -a colación del punto anterior- nos vemos restringidos por los 160 caracteres.
  • No abusar tampoco de los envíos. El teléfono es algo muy personal y los clientes pueden ver una intromisión en su privacidad si se abusa de los envíos. Es importante calcular bien la periodicidad para evitar caer en este error.
  • Hablar con el cliente: ser cercano, estar abierto y responder siempre. Darle ese grado de cercanía hace que se empatice más y se logre fidelizar.
  • En hilo con el punto anterior, es clave que el cliente se sienta especial. Por ejemplo, expresiones como “ya formas parte de esta familia” o “queremos que te unas” … una primera persona de plural puede ser un buen comienzo.
  • Siempre medir el resultado de la campaña: número de mensajes enviados, entregados, ofertas o llamadas a la acción realizadas por el cliente… De este modo sabremos si ha funcionado o hay que cambiar algo.
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