Comunicación no verbal, el lenguaje universal

Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice.

Peter Drucker ya avisaba hace casi un siglo de la importancia de la comunicación no verbal. El abogado y filósofo austriaco afirmaba que el 60% de los problemas de una organización son consecuencia de una mala comunicación.

Lo cierto es que cuando hablamos de la comunicación tendemos a pensar en las palabras, la información que transmitimos a través de una conversación, un mail, una llamada o un WhatsApp. Pero ¿qué hay de lo que decimos cuando no hablamos? La comunicación no verbal supone cerca del 70% de la información que recibimos. Por eso se ha de considerar y tener muy en cuenta.

Bien sea para una entrevista de trabajo, para vender un producto o para dirigir un equipo, lo que decimos debe de ir siempre acorde a lo que no decimos. De lo contrario, el receptor se quedará con la información no verbalizada -nuestros gestos, la posición, la mirada e incluso la vestimenta- en lugar de las palabras que estamos transmitiendo.

Nuestra capacidad de verbalizar es lo que nos diferencia de los animales. Quizás es por esta razón que muchas veces no damos tanta importancia -como deberíamos- a los gestos. Vamos a poner un ejemplo con un juego rápido: da un mordisco a un limón y trata de mantenerte impasible, como si no pasara nada. Complicado, ¿verdad? Pues lo mismo sucede cuando el mensaje que estás recibiendo no es de tu agrado, pero tratas de disimularlo: tus gestos probablemente te delaten.

Un hecho que está demostrado científicamente, tal y como afirma el padre de la ingeniería computacional, Alex Pentland. Tras muchos años de trabajo de investigación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Pentland concluye de manera contundente que los gestos “no mienten”. Jamás podremos engañar a través de las expresiones del rostro y del cuerpo ya que el mensaje viene directamente del sistema límbico o zona emocional.

 

gesto
 

A continuación, recogemos una serie de consejos para comunicar mejor. Ponlos en práctica cuando tengas un rato libre y así te darás cuenta de lo fácil que es identificar el mensaje corporal que estamos transmitiendo a través de un mero gesto:

  • Brazos, hombros y cabeza: Los hombros caídos transmiten pesimismo, sujetar la cabeza puede significar aburrimiento, encoger los hombros significa inseguridad y levantar los brazos implica felicidad o triunfo.
  • Distancia corporal: Cuanta menos distancia existe entre los interlocutores mayor grado de confianza e intimidad existe. Por otro lado, en conversaciones formales o en un ambiente laboral se debe mantener la distancia correcta como símbolo de respeto y cordialidad. No respetar esta distancia puede resultar violento.
  • Gestos faciales: Fundamental la mirada ya que los movimientos oculares son los más expresivos de este tipo de gestos. También la posición de las cejas o fruncir el ceño puede indicar enfado e incluso comunicar sorpresa si estiramos la expresión.
  • El contacto visual es, en este sentido, fundamental: mirar a los ojos cuando estamos hablando con nuestro interlocutor traslada empatía, comprensión y recepción del mensaje. Piensa, por ejemplo, qué sientes cuando estás hablando con una persona que está mirando el móvil mientras te escucha.
  • Los párpados: parpadear mucho puede significar que estás pensando mucho.

Una sociedad en la que todo comunica y en la que el silencio dice más que una palabra, debemos tener en cuenta lo que transmitimos con nuestro cuerpo.

¡Pero recuerda! Una sonrisa, una afirmación y, sobre todo, decir la verdad, serán las claves de la mejor comunicación no verbal. Al fin y al cabo, se pilla antes a un mentiroso que a un ojo.

 

mano

Volver